La Peste
La contaminación como enfermedad del planeta
La serie «La Peste» aborda la contaminación contemporánea mediante la metáfora de una enfermedad que afecta al planeta Tierra. Inspirada en la hipótesis Gaia de James Lovelock, que concibe al planeta como un organismo vivo y autorregulado, esta obra sugiere que la intervención industrial y comercial humana —evidenciada en la proliferación de residuos plásticos, emisiones tóxicas, ruido publicitario y desechos— ha comprometido el equilibrio de Gaia y, con ello, el de nuestro propio entorno vital.
Esta línea de trabajo surge de la necesidad de registrar visualmente las características esenciales de nuestra época, destacando aquellos elementos que la definen y poniendo la crisis ecológica en el centro de la reflexión. Más allá de una mirada puramente personal, el proyecto busca documentar y cuestionar críticamente los factores que marcan nuestro tiempo.
La pintura opera como punto de partida constante en mi práctica. Sin embargo, al expandir sus límites conceptuales y físicos —desplazamiento de la pintura— el proceso deriva en una investigación interdisciplinar. Instalaciones, performances e intervenciones en distintos soportes amplifican el discurso pictórico inicial, desplegando estrategias transmediales para intensificar la potencia comunicativa de esta exploración crítica de nuestra realidad contemporánea: la saturación visual, la degradación ambiental y las patologías sociales que constituyen «La Peste» de comienzos del siglo XXI.
La serie se estructura en dos grandes áreas:
1. Pintura: Fusión de técnicas tradicionales con materiales contemporáneos —especialmente reciclados— para evidenciar la erosión de la naturaleza y la invasión del consumismo en todos los aspectos de la vida cotidiana.
2. Desplazamiento de la pintura: Obras que trasladan los conceptos pictóricos más allá del lienzo, involucrando objetos y espacios concretos. Esta línea se despliega en intervenciones sobre espacios domésticos, públicos y rurales/naturales.
La propuesta establece contrastes radicales: naturaleza frente a contaminación, Gaia frente a degradación, arte frente a mercantilización, cuerpo frente a virus. El uso de materiales no convencionales, como desechos gráficos, evidencia cómo la publicidad y el consumo funcionan como agentes contaminantes que afectan tanto la integridad ambiental como la cultural.
A nivel visual, la saturación se vuelve un elemento dominante que interfiere con la percepción habitual de la imagen. La estética de «La Peste» explicita la crisis ambiental mediante la erosión y alteración deliberada de las superficies pictóricas tradicionales. En las obras trasladadas al entorno físico, la acumulación material y la sobresaturación del espacio funcionan como metáfora directa de la contaminación tangible, distorsionando el paisaje y afectando incluso la funcionalidad del lugar intervenido.
De manera complementaria, el concepto de saturación como contaminación intangible se desarrolla en la serie «Lo Invisible», centrada en formas de contaminación difíciles de percibir: ondas electromagnéticas o radiactivas, olores, químicos nocivos y otras presencias que alteran el entorno sin ser inmediatamente visibles.
Pinturas Infectadas
La pintura es el lenguaje esencial desde el cual abordo la representación de lo contemporáneo. En esta propuesta vinculo la nobleza de la naturaleza y la tradición pictórica con elementos invasivos propios de nuestra época: saturación visual, residuos publicitarios y desechos industriales.
De ese contraste entre lo puro (naturaleza, paisaje, tradición artística) y lo contaminante (desechos, corrosión industrial) surgen las Pinturas Infectadas. La erosión deliberada de la superficie pictórica actúa como metáfora del daño ambiental, explorando formatos que incorporan papel reciclado proveniente de prensa gráfica y publicidad.
Catálogos, revistas y materiales publicitarios —símbolos del exceso contemporáneo— se convierten en materia prima central. Sus cualidades físicas y simbólicas protagonizan esta investigación visual sobre la saturación, permitiendo que el desecho se transforme en imagen crítica.
La técnica integra estos papeles reciclados directamente en la composición, convirtiéndolos simultáneamente en soporte, pigmento y testimonio. Su uso pictórico, y la posterior expansión hacia objetos y espacios físicos, permite trascender lo bidimensional y revelar la tensión entre lo limpio y lo sucio, lo natural y lo tóxico, mediante residuos publicitarios reconvertidos en componentes estéticos.
Desplazamiento de la Pintura
Esta categoría amplía el concepto pictórico hacia instalaciones efímeras, intervenciones espaciales y registros fotográficos, continuando la experimentación con materiales reciclados originados en la fase de pintura. Catálogos, revistas, volantes publicitarios y otros residuos gráficos se convierten en elementos invasivos que saturan visualmente espacios simbólicos: monumentos históricos, instituciones gubernamentales, lugares de culto, entornos comerciales y paisajes naturales o rurales.
Las obras se construyen mediante acumulaciones deliberadas de estos materiales reciclados, confrontándolos con contextos domésticos, jerárquicos, ordenados, institucionales o naturales. De este modo se generan tensiones visuales y conceptuales explícitas. La saturación deliberada revela cómo el consumo excesivo y la contaminación han permeado todos los niveles de la vida cotidiana, interrumpiendo la percepción habitual del espacio e invitando a una reflexión crítica sobre las dinámicas ecológicas, culturales y políticas que hoy definen nuestra relación con el planeta.