Lo Invisible
de la serie: Representación del mundo / lo tangible / la Saturación.
Saturacion invisible: Obras para ver campos invisibles, lo que no se ve como tema artístico.
Obras que reflexionan sobre el aspecto invisible de la saturación del mundo, entendida esta última como una condición estructural de nuestra época: exceso de estímulos, densidad informativa, hiperconectividad y presencia constante de agentes físicos que alteran el entorno sin presentarse a simple vista. Las obras de Representación del mundo / Lo tangible / La Saturación / Lo Invisible indagan en una fuerza persistente que inunda y modifica nuestro paisaje cotidiano, pero de manera imperceptible. Dentro de este campo de lo tangible aparecen dos series que dialogan entre sí: La Peste, que aborda la contaminación del planeta como una enfermedad que afecta a Gaia entendida como ser vivo (James Lovelock); y Lo Invisible, que prolonga esta reflexión hacia saturaciones difusas —variaciones térmicas, electromagnetismo, acidificación del aire, ruidos ambientales, emisiones químicas y tensiones tecnológicas—, cuya materialidad se reconoce por sus efectos. Esta parte del trabajo busca representar aquello que es físico y real, pero que no puede ser visto directamente. En un mundo atravesado por flujos de información, ondas inalámbricas, radiaciones térmicas, gases y otras emisiones energéticas, estas pinturas abordan lo invisible como una dimensión sensible: no representada en su forma, pero omnipresente en sus consecuencias. Hablan de aquello que afecta, atraviesa y condiciona nuestros cuerpos y entornos sin ser percibido por los sentidos tradicionales, sino por las huellas que deja.
Esta línea de trabajo surge de la necesidad de dar forma visual a fuerzas que no poseen apariencia. Continúa la investigación sobre cómo representar rasgos característicos del presente, en particular la idea de saturación (contaminación) en su sentido más amplio. El electromagnetismo, las redes Wi-Fi, el ruido informático, los campos energéticos, el estrés ambiental y diversas emisiones imperceptibles conforman un paisaje contemporáneo que, aunque difuso, está cargado de implicancias políticas, tecnológicas y emocionales. Las obras no buscan ilustrar estos fenómenos como “tema”, sino hacerlos presentes mediante operaciones pictóricas: tensiones de superficie, curvaturas, interrupciones de continuidad, zonas de interferencia y quiebres de la imagen que funcionan como síntomas de un campo activo.
En términos formales, Lo Invisible trabaja con la pintura como un instrumento de lectura: una tecnología lenta para medir lo que no se deja medir con facilidad. La imagen —paisaje, arquitectura, figura u objeto— aparece sometida a un pulso externo: vibración, ruido, desajuste, compresión o distorsión. En esa fricción, la pintura deja de ser “ventana” y se vuelve “sensor”: registra interferencias, presiones y contaminaciones como si el soporte fuese una membrana afectada. La serie Pinturas Wi-Fi constituye el núcleo de esta búsqueda, no por representar una señal específica, sino por proponer una gramática visual de la interferencia: lo visible como superficie atravesada.
Ejes de investigación recurrentes en esta sección:
- Campos electromagnéticos y redes inalámbricas (Wi-Fi, señal, ruido, latencia).
- Variaciones térmicas y radiación como atmósfera (temperatura, estrés del aire, calor residual).
- Contaminaciones químicas difusas (gases, partículas, aerosoles, oxidación).
- Saturación informativa y presión simbólica (densidad de imagen, sobrecarga, ansiedad tecnológica).
Al igual que en la sección de obras La Saturacion / La Peste, la sección de obras de La Saturación / Lo Invisible se organiza en dos grupos: el primero corresponde a las pinturas, cuyo núcleo está dado por la serie “Pinturas Wi-Fi”y el segundo grupo corresponde a la sección de desplazamientos de la pintura, que reúne intervenciones, videos y otras expresiones propias del arte contemporáneo, pero derivadas de las nociones madre de la pintura. En este conjunto, la pintura se expande hacia otros soportes y comportamientos: se desplaza para explorar cómo lo invisible puede materializarse más allá del cuadro, operando como señal, ambiente, fricción o rastro.
En Lo Invisible, la saturación no se entiende solo como acumulación de imágenes, sino como una condición del ambiente. Lo que se muestra no es la “cosa” invisible, sino el modo en que lo invisible modifica lo visible: deformándolo, tensionándolo, volviéndolo inestable. La pintura aparece entonces como una superficie de registro, y el cuadro como un dispositivo de evidencia.